miércoles, 10 de septiembre de 2014

Nos amamos tanto

Nos amamos tanto…
que nos dimos de más y nos quitamos de menos.

Nos amamos tanto
que compartí tu adicción por las alturas y las películas de terror,
mas, me hacías un tiempo para ver mis historias de amor,
y documentales culturales, culinarios y salvajes.

Nos amamos tanto
que mi twitter y face con el tuyo se conocían, las mismas fotos, links,
páginas web. Te confieso, a veces lo miraba por si alguien
podía robarme tu atención, nunca supe si hiciste lo mismo.

Nos amamos tanto
que ahora recuerdo cuando corrimos
de la Facultad de medicina a la de Políticas
llegando empapados y así hacer el amor
en el salón 102 del edificio A.

Nos amamos tanto
que hacíamos el amor en la posición
que más te excitaba, aun cuando me lastimara
la espalda.

Nos amamos tanto
que perdonamos que no sabías cocinar,
por mí gusto de hacer el aseo doméstico.

Nos amamos tanto
que jugábamos con nuestros olores,
a ver quién había comido más cosas
en la calle.

Nos amamos tanto
que nos bañábamos juntos
para ahorrar tiempo y llegar al trabajo
sin retardos.

Nos amamos tanto
que siempre cuidabas que no nos fuéramos
sin comida al trabajo.

Nos amamos tanto
que me gustaba recoger tus zapatillas, pantalones,
labiales y demás cosas que a veces no sabía para que eran,
del sillón, y creo, disfrutabas “a veces” el planchar mis camisas.

Nos amamos tanto
que ya no era necesario decir si iba a hacer
té, café, cerveza, pan, tortillas, vino,
si era mercado, tianguis o súpermercado.

Nos amamos tanto
que perdonamos mis piernas flacas
y tus pechos grandes que no encajaban
con el resto de tu cuerpo, claro para mí
no era problema.

Nos amamos tanto
que cuando llevaste al “CHINO” (perro chico y chino, de ahí su nombre)
sabía que ya no iba a ser el único dueño de tus caricias,
ah pero como reímos cuando hizo tiras tus calzones favoritos.
Aún me causa mucha risa recordar tus manos en el aire gritándole ¡chino no, chino..!

Nos amamos tanto
que cuando me contaste que la cicatriz, de diez centímetros,
debajo de tu ombligo, era porque a los 3 años te habían quitado
un ovario y medio  por culpa del cáncer y cabía la posibilidad
de no ser padres, nos amamos más.

Nos amamos tanto
que exhaustos de hacer el amor
te gustaba que te leyera a media luz 
El principito, Cortázar, Poe, Oscar Wilde, Hemingway;
en fin, lo que estuviera disfrutando

Nos amamos tanto
que me enseñaste a amar la música anglosajona
Billy Joel, Van Morrison, Dylan, Duran Duran, Queen;
la lista es infinita, y llegaste a amar a Gardel, Sabina, Calamaro,
Compay Segundo, Sosa; todo el folklor latinoamericano.

Me acuerdo, ahora, del concierto de Silvio Rodríguez
en el Zócalo mojado, y el cielo gris, escuchando Mariposas,
Oleo de mujer con sombrero y nuestro himno OJALÁ,
nos abrazamos y besamos toda la canción con Silvio de fondo
y las gotas humedeciendo más nuestro amor.

Nos amamos tanto
que no sé cómo te enamoraste de mí,
si estoy más feo que la chingada, siempre decías,
recuerdo, que nuestro hijo se parecería a ti,
pero que sacaría mi inteligencia, aún con el dolor
que eso me causo, te amé más.

Nos amamos tanto
que te tuve que arrastrar para ir al Vive Latino,
fuimos tres años seguidos y siempre dijiste
vamos a traer a nuestra hija, como ellos,
brincaste como loca, con los Cadillacs, la maldita
recuerdo tu sorpresa de "chichis pa la banda".

Nos amamos tanto
que nos cuidábamos cuando enfermábamos,
a ti, que eras más fuerte, para eso de los piquetes,
te reponías más rápido, y me decías qué tomar,
para que no me picaras, en vela estabas a mi lado.

Nos amamos tanto,
recuerdo que la única vez que te mentí,
fue por que vino Sabina al auditorio
Héctor tenía otro boleto, llegué muy tomado
te dije fui con unos amigos, pero subí fotos,
te enojaste, no por la mentira,
sino porque no te lleve (amor, ya no había boleto
y cómo perdérmelo).

Nos amamos tanto
que respete tu mundo, tu universo,
tu celular, tu lap, tus salidas con amigas,
y me dijiste que admirabas mi todo…

Nos amamos tanto
que disfrutabas pasar tu lengua húmeda
entre mi ingle y mi ombligo, sabías malvada, que me retorcía
de la ansiedad, cómo reías…

Nos amamos tanto
que tomados de la mano y en silencio nos decíamos todo,
tu boca y tus ojos eran la libertad de la cárcel cotidiana de cemento,
veinte millones de personas, cada quién con su rodar...

Nos amamos tanto
que cuando partiste me sentí morir,
lo sabías, me lo dijiste, por eso dejaste
en mi librero, de cabeza, el libro de Viktor Frankl,
para darle sentido a mi vida, y me describía,
como en un campo de concentración, sin ti.

Nos amamos tanto
que hoy mi hija lleva tu nombre, donde estés,
sé que estás, descansa, te amo tanto y nos dimos tanto.

Nos amamos tanto
que nuestro amor calló todo el horror
que recorrimos juntos…

Perdóname si falle en algo, si alguna vez
no llene tu mundo, ahora el olor de tu piel
sigue tatuado en mi corazón. 

Descansa, duerme tranquila.

Vogard Pastelin 2014